sábado, 25 de julio de 2009

Cobarde_Capitulo 4

Bienvenida Realidad.

Algo sonaba a lo lejos, que no la dejaba dormir, era molesto, su posición era cómoda, y además estaba calientita, lo cual era un dichoso milagro ya que estaban empezando el invierno, pero el ruido era insistente. Por lo cual Bella se empezó a abrir los ojos lentamente, su almohada era rara, se movía. La luz dentro de la pieza estaba incrementado lentamente, lo mismo que el sonido que ahora prevenía de aquella montaña de ropa que estaba a los pies de la cama. Abrió los ojos completamente y escucho la respiración relajada de otra persona. Giro su cabeza y vio el rostro más hermoso que había visto en su vida. Con rasgos perfectamente masculinos, su mandíbula cuadrada, su nariz característicamente británica, para luego ver su frondoso cabello, hermoso, que con la luz del sol al amanecer se veía realmente como un verdadero dios.

-Mmm, de donde viene ese maldito ruido!!!-dijo Edward en una voz muy ronca, haciendo vibrar su pecho y de paso la cabeza de Bella.

-Es mi celular que lo ocupo de despertador en las mañanas.-

-Ya es mañana, ¡no! Quiero seguir durmiendo acá contigo …-

-Pero hay que ir a trabajar, aparte ¡Hay!, Edward mis piernas están muy enredadas con las tuyas, y suelta me un poco por favor…-dijo Bella tratando de levantarse pero la mano de Edward la sostenía fuertemente de la cadera y le impedía moverse.

-Mmm, que pasa si no quiero, si quiero pasar el resto del día acá en tu cama…-en un tono muy travieso dijo Edward.

En ese instante se sintió el zumbido de otro celular, era el de Edward, el cual ignoro cabalmente. Se detuvo el sonido del despertador de Bella, y Edward giro su cara para quedar enfrente de la de Bella, la subió un poco más arrastrándola por todo su cuerpo, haciéndolos gemir a los dos al mismo tiempo. Sus rostros quedaron al mismo nivel y sus miradas lo decían todo.

-No sabes cuánto me arrepiento de haberte abandonado esa noche en el hotel, debí haber sido menos cobarde y haberme quedado contigo…-

-No, estuvo bien así, la despertada de esa mañana fue caótica, mi cabeza y yo misma no estaba preparada para despertar contigo, fue muy drástico nuestro actuar. Esa mañana cambiaron muchas cosas al interior mío, que si hubieras estado presente resultaría mucho más problemático.-le afirmo Bella de manera que el propio Edward no se sintiera culpable con lo que había hecho. Levantándose de la cama, Bella se dirige desnuda hacia su closet, mientras que Edward se deleitaba con la visión de su ninfa completamente desnuda, exhibiendo sus preciadas curvas que anoche, el mismo había perdido el control. Además su propia mirada era un signo de completa devoción a ese ser, la actitud de Edward era de completa adoración a Bella, como lo había hecho la noche anterior. Una completa adoración a su ninfa.

-¿Por qué no te conocí antes, si eras amiga desde el primer día de universidad con Alice?-pregunto Edward.

-Me extraña que preguntes eso, cuando yo entre a la vida de los Cullen, tú estabas abstraído en tu faceta londinense, con suerte llamabas a Esme cada quince días-le decía mientras saca su ropa para la oficina-además teníamos que conocernos de manera especial no crees, no sería propio de nosotros que nos hubiéramos conocido mediante Alice, así simplemente. ¿Quieres tomar desayuno?-pregunto Bella.

-Me encantaría, pero qué hora es ….-pregunto Edward.

-Son las 7 15, alcanzamos con gusto, aparte con tu forma de manejar, no tardaríamos absolutamente nada.-

-Oye que quieres decir, que manejo mal…-

-No que solo manejas como un desquiciado, no quiero morir por tu cumpla…-

-Ja, nunca óyeme nunca, te dejaría que te pasara algo ni siquiera un rasguño, aunque simple que fuera.-le dijo Edward de manera segura, casi como una orden que daba en la oficina.

Bella se acerco a la cama, se sentó en el regazo de Edward, en horcajadas, mientras las manos de Edward se posicionaron en las caderas de Bella, ella se inclino más hacia su cuerpo, las manos de ella, estaban en el cuello de este y topando sus frentes y juntando sus miradas ella dijo:

-Me encanta esa beta protectora que tienes pero necesitamos salir de esta habitación, tenemos una empresa que manejar cariño, y créeme que la pobre Ángela, sola no puede…- en eso suena el teléfono de casa de bella, sobre salto a los dos y obviamente rompiendo toda atmosfera romántica en intención, que en el caso de Bella era degustar nuevamente esos carnosos y deliciosos labios de su Apolo.

Se inclinó hacia el costado, y pescando el teléfono, dijo:

-Aló… Alice, que pasó…no no te pienso contar eso, es algo intimo, no te atrevas…si quizás el viernes, pero no sé…si Esme ya me lo había dicho…Alice tienes noción de qué hora es…-mientras tanto Edward salía por fin de la cama y se dirigía hacia al baño, le susurro al oído a Bella que se iba a duchar-Alice, de verdad me tengo que ir… no, no sé donde esta… que no te estoy mintiendo…!hay! mujer para… sabes que voy hablar contigo luego ahora no es el momento, para de ser inoportuna, Adiós Alice Cullen.- dijo bella cortando fuertemente.

Dirigiéndose hacia la puerta del baño que estaba abierta y Edward que todavía no entraba a la ducha le dijo:

-Tu hermana de repente me saca de las casillas, es como un bicho molesto que se te mete al oído y no se calla nunca, aparte es como si nunca se le acabaran las baterías y además es una entrometida, quería saber si habíamos tenido de nuevo sexo.-

-Ni que me lo digas cariño, pero supongo que le dijiste que no.-

-En realidad le dije que no es de su interés.-

-Pues le deberías haber dicho a mi querida hermana, que desde ahora y para siempre con migo nunca más vas a tener sexo, si no que vas a hacer siempre el amor, y créeme si quiere detalles que me pregunte, ahí la espantaremos y nunca más te molestara-mientras este se acercaba a Bella y la abrazaba por la cintura, acercando sutilmente sus cabezas-porque imaginándose a su hermano mayor con su mejor amiga, créeme que no le resulta excitante.

-Pues si serás malo Cullen, la pobre solo estaba preocupada por donde habías pasado la noche, y será mejor que me beses ahora y luego te digo su recado porque te vas a enfurecer.-

De inmediato y sin desperdiciar otro segundo, Edward capturo nuevamente su manjar preferido, por fin, se estaban dando los buenos días como Dios manda, por fin sentía esos deliciosos labios nuevamente. No supo cómo pero a los pocos segundos ambos estaban totalmente comiéndose mutuamente, de manera hambrienta devorándose, hasta que Bella sintió algo helado en su espalda, Bella despego con sumo cuidado sus labios de los labios de Edward. Eran las cerámicas de su baño.

-Mmm, que quieres de desayuno, panqueques o tostadas…-

-Tostadas está bien…-

Bella sutilmente arrastro a Edward a la ducha, y dando el agua, lo empujo debajo de su regadera, y le dijo:

-Ok, tú te duchas mientras yo preparo nuestro desayuno, lávate bien, ja ja ja.-bromeo Bella.

Tomando su bata, Bella toma su celular de la montaña de ropa, y también el de Edward, que lo dejo encima de la cama, se podía deducir que tenía muchos mensajes, pero por respeto a él, no los revisó. Si los ignoraba era porque estar con ella era más importante, él mismo se lo había dicho anoche, y para ella también lo era, por eso mientras iba hacia la cocina, revisando su Blackberry, se sorprendió por la cantidad de mensajes que le había mandado Jacob. 10 mensajes. Por Dios, ese hombre de verdad que estaba desesperado, pues bien que se desespere un poco más.

A los 10 minutos Edward entró a la cocina, sorprendiendo a Bella, mientras este la abrazaba por la cintura y le deba pequeños mordiscos en su descubierto cuello.

-Mmm que olor más rico hay, además sabes cocinar, mira que suerte la mía.-

-Si y no la tientes Cullen, acaso fue una ducha express lo que hiciste…-dijo en tono de pregunta Bella.

-No, es que en realidad me apure porque te extrañaba.-

-Hay, que romántico, pero ¿Quién eres y que hiciste con mi Edward, frívolo y calculador?-

-Con que tu Edward no, entonces tú serás mi Bella, aunque por siempre…-

-Por y para siempre, ja ja ja nos estamos convirtiendo en unos melosos, patéticos. Me voy a duchar en 15 minutos estoy de vuelta, para que no me extrañes.-

Bella salió corriendo de la cocina para dirigirse al baño, mientras que Edward, se empezaba a comer una fruta que Bella le había dejado servida en el comedor de diario que había en la cocina. El diario también estaba ahí, lo iba a aprovechar de leer, mientras ella regresaba.

Cuando regreso, ella traía, ya su bolso y las Blackberry de ambos, y le dijo a Edward:

-No quiero ser intrusa, pero encuentro que serás mejor que revises tus mensajes, parase que son bastantes.-sugirió Bella.

-Si tienes razón, que quieres agua o leche.- le pregunto Edward, mientras este seguía el consejo de Bella, empezó a revisar sus mensajes y ese fue el primer choque con la realidad. O alguien se había muerto o Tanya estaba creando problemas para llamar su atención.-Bella , ¿cuál era el recado que me dejo Alice?-

-Dijo que por nada del mundo te aparecieras por tu departamento, porque te ibas a llevar una sorpresa muy grande, pero yo pensé que tenias casa…-le dijo Bella entre calmada y curiosa.

-Es que me estoy cambiando, no me gustan los lugares pequeños.-le dijo mientras leía su celular.

-Pasa algo malo…-

-Porque lo dices…-

-Es que cambio tu mirada, se puso fría, como la que tuviste en la reunión de ayer…-

-No te preocupes, es solo el avistamiento de unos cuantos problemillas…-

Terminaron de desayunar y se terminaron de arreglar, y salieron del departamento de Bella.

-Porque dejas tus cosas acá.- le pregunto Bella en un tono sumamente cauto.

-Te molesta que las deje…-dijo sorprendido Edward, acaso su ángel no quería que se quedara con ella.

-No es eso, pero no resulta problemático que te mantengas acá y no vayas a tu departamento o casa…quizás.-

-Am…Cariño, ese ahora no representa un problema, es más si me quedo acá, claro que con tu consentimiento, va a ser mi completa salvación.-

-Entonces que así sea.- dijo Bella, abrazando la cintura de Edward y alzando su rostro, para capturar y devorar los labios de Edward una vez más. Pero no había pasado desapercibido el titubeo que tubo Edward, la pregunta era, ¿Por qué no la podía llamar amor?

El beso estaba en su pleno auge, cuando sonó el timbre del ascensor, avisando que habían llegado a destino, lastimosamente se separaron, y se dirigieron al auto de Edward, dentro de este él dijo:

-Necesito saber si confías ciegamente en mí.-

-Si, confío ciegamente en ti.-le dijo Bella con una brutal honestidad que nuevamente sorprendió a Edward.

-Por lo tanto, pase lo que pase, es necesario que recuerdes que te amo más que a mi vida ahora, tú eres el centro de mi universo, tú eres mi realidad ahora Bella, ¿lo entiendes?.-

-Si lo entiendo, yo también te amo, pero ¿Por qué dices esto justo ahora que vamos a la oficina, acaso paso algo malo?-

-Entre si y no, las cosas se complicaron y vamos a tener unas visitas no gratas en la oficina que nos van a estar esperando y ese algo malo, va a suceder y te lo puedo firmar, que va a ser antes de las cinco de la tarde.-Ahora Bella sí que se estaba asustando, pero confiaba en él, hasta confiaría su vida en él cualquier sea la circunstancia.

-Y se puede saber quien o quienes son esas visitas…-

-Tanya Delani y Félix Volturi. Es necesario que estés conmigo todo el día, quiero que compartamos oficina, no confío en Félix, a pesar de que sea mi primo, no quiero que este cerca de ti.-

-Edward, yo sé defenderme…-

-Pero no de un Volturi, cariño, es distinto, Félix es un desgraciado prácticamente y si llega a tocarte aunque sea uno de tus sedosos cabellos, primero lo mato.-

-Edward me estas asustando…-

-Mmm Bella, dentro de la empresa hay gente, …como decirlo…, gente que no es de fiar y que hay que mantenerlos lejos, lo más lejos posible, entre ellos Aro y Félix Volturi, por lo cual te pido que no te alejes de mi, así me resulta más fácil protegerte.-

-Esto tiene que ver con tu “misión” verdad…-

-Como sabes eso…-

-Alice y Esme… en las conversaciones que teníamos cada tarde en los fines de semana que me iba para tu casa, Esme me contaba el porqué de su hijo predilecto no estaba con ella y con Carlisle. Su versión es que estabas haciendo una misión para proteger a la familia, y lo demás lo hacías por un bien a la empresa…-en esos momentos Edward le toma una de las manos a Bella, infundiéndole confianza, amor y cariño, para que fuera perdiendo el susto y/o el nerviosismo que se estaba haciendo presente a raíz de la conversación.

-Calma, con lo inteligente que eres, lo descubrirás en un dos por tres, pero lo importante es que yo estaré a tu lado, amor, así que calma.-

-Creo que sería oportuno decir, bienvenida realidad.-

-Sip, amor, Bienvenidos a la dura realdad.-

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Llegaron al edificio de la compañía, pero la actitud de ambos era muy distinta a la que tenían en el departamento de Bella, estaban guardando las apariencias, Edward, le había dicho a Bella en el auto, que era más seguro así, a pesar de que era una actitud muy sínica de parte de ambos, pero era lo mejor que podían hacer.

Al salir del ascensor, Edward se dirigió al mesón de recepción del piso, en donde estaba Ginna, mientras Bella se iba a su oficina, como si ambos se hubieran encontrado en el ascensor y no llegado juntos, de verdad ambos eran unos buenos actores, pensó Edward.

-Hay alguien esperándome en la oficina verdad Ginna…-

-Si, pero yo le dije a esa señorita que se quedara acá en el mesón esperándolo, pero dijo que no, que ella más importante y…-

-Gracias Ginna, y disculpa por el atrevimiento, ella puede ser un poco inconsciente a veces…-

-No se preocupe Señor Cullen además, su padre ya llego y me pidió que le recordara que se pasara por su oficina cuando pudiera...-

-Gracias Ginna.- si, parece que su padre no se olvido tan simplemente de la conversación de ayer, pero tenía que entrar pronto a su oficina si no quería que pronto Tanya realizara algún desastre.

Entrando al pasillo, diviso la figura de Bella, entrando a su oficina, y al mismo tiempo la puerta de su oficina abriéndose, y de ella saliendo Tanya, si aparentemente había llegado el momento.

-Bella, aguarda, te quiero presentar a alguien.-le dijo Edward, ella se giro mirando hacia la persona que estaba saliendo de la oficina de Edward, no lo podía creer, Tanya la otra, pero porque él le estaba haciendo esto a ella, como podía presentarle con tal desfachatez a la otra. Pero tenía que acordarse del contexto en el que estaba. En la oficina Bella era la compañera de equipo de Edward, solo eso, nada más.

-Restríngete a solo tus atribuciones Bella, solo a tus atribuciones laborales, nada más…-se decía mentalmente Bella.

-Tanya, ella es Isabella Swan, mi compañera de labores.- las presento Edward, haciendo la actuación de su vida, con una cara de frialdad absoluta, pero en sus orbes esmeraldas destellaba un deseo de comprensión hacia Bella, simulando un hito de esperanza y comprensión que le brindaba.

-A sí que ella, es la fantástica compañera que te consiguieron…, dime no podría ser un poco mas nerd quizás…-dijo Tanya tratando de sonar cómica, pero solo se quedo en el tratando.

Bella noto como su tono demostraba cierto temor, como también la mirada inquisidora y observadora que le brindaba. Fue entonces que se armo de valor, y demostrando que no era cualquier persona si no que alguien mucho más capaz que ella, una simple… no importa, Bella era mucho más que Tanya. Incluso el propio Edward le había dicho eso, segundos antes, con la mirada. Eso también la preocupaba, ella y Edward se estaban volviendo muy cercanos, quizás íntimos, pero estaba bien, o por lo menos eso creía ya que ambos se estaban comunicando solamente con la mirada… es que de verdad estaban hechos el uno para el otro… eso se tendría que averiguar.

-Sí, yo soy Isabella Swan, y es no es una lástima que no te guste mi apariencia, no tendría porque, solo soy la compañera de labores de Cullen.- le respondió Bella, en un tono muy seguro hasta que ella misma se sorprendió.

En eso Ángela se asoma por la puerta de la oficina de Bella y dice:

-Bella, el señor Black en la línea 3, dice que es urgente…-

Edward no quedo indiferente a eso, las dudas florecieron como flores en primavera, la principal era porque le resultaba tan familiar ese apellido, a quien se lo había escuchado. Pero Edward se adelanto, y dijo:

-Ángela por favor llévate mi maletín, y creo que mis llamadas van a dar a tu escritorio, las podrías atender, mientras soluciono el problema con la Señorita Delani…-

-SI, no hay problema Señor Cullen.

Bella lo miro sorprendida, ahora sí que estaba descolgada… primero la sorpresa de la oxigenada de Delani, luego la molestia de Jacob, y ahora el problema de Cullen con Delani, es que acaso ella era un problema. Si definitivamente siempre Delani había sido un problema complejo en la vida de Edward, la cosa era saber qué problema exactamente provocaba Tanya en la vida de Edward.

Mientras Edward se iba con Tanya a su oficina, Bella entraba a la suya, ahora tenía que solucionar su propio problema y ese era Black, Jacob Black. La pregunta del millón era, desde cuando Black era una piedra en el zapato de Bella.

Llego a su escritorio y alzo el teléfono, pero mentalmente seguía contando hasta mil si era necesario, con tal de recobrar la paciencia que había perdido al momento de salir de ese maldito ascensor.

-¡Bella!, por fin contestas, ¿Dónde te habías metido?, me tenias preocupado, ¿Cuando llegaste de las vacaciones? Será posible que me pueda comunicar contigo de buenas maneras, o que ahora que estas con los Cullen, te vas a volver una snob y no te podrás juntar con la gente normal…-

-Black, Para, pero !que bicho te pico!, porque me hablas así, que mierda te hice para que me ofendas…-le dijo interrumpiéndolo y además en un tono de sincera indignidad.

-AHH, Bella, no me conformo, no encuentro solución, debería pedirte perdón. O decirte lo siento por mi resiente actitud pero no lo es tal. Sigo en mi postura que los Cullen comparten responsabilidad por nuestro quiebre, y no te puedo olvidar, además me sigue indignando que te hayas ido sola de vacaciones, todavía conservaba la esperanza de que recapacitaras y volvieras con migo como debe ser.-

-Jacob, definitivamente ahora sí que eres un desagradable, no me interesa lo que sigas pensando, aparte no eres nadie, para darte explicaciones, o pedírmelas. Solo eres un ex novio, y estoy dudando seriamente si sería bueno conservar una amistad como la que deseo, desde tu postura tan errónea. Por lo tanto si no tienes más que decir y no hay otro tema importante de que hablar, te pido que no molestes más. Tengo mucho trabajo acá, recuerda que es mi primer día.- le dijo Bella, en un tono serio, muy semejante al que ocupaba su compañero, aquel hombre que ahora era el centro de su universo, que estaba en la oficina de enfrente con una oxigenada estúpida que … calma, ella no valía la pena, no, solo era la molestia del momento.

-Isabella…-

-Adiós Señor Black.- luego de cortar se comunico con Ángela y le dijo;-Por favor, empieza a retener las llamadas del señor Black, a menos que sea algún caso de vida o muerte.-

-Sí, Bella no te preocupes-

-Ah, y que cuando llegue Ed…el Señor Cullen, hazlo pasar a mi oficina, creo que hasta que no tenga nueva secretaria trabajara acá con migo.-

-Sí, no hay problema…-

Qué manera de empezar el día, que lástima, de verdad ya que la noche anterior había sido realmente de ensueño, mejor que cualquier fantasía, pero nada en la vida era sencillo y luego del sueño viene la realidad. Si por eso Bella se repetía una vez más, bienvenida realidad.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

En la oficina de Edward, las cosas iban a ser tensas, el aire ya se podía cortar con un cuchillo, y aparentemente eso era lo que quería, pero nunca pensó que fuera tan sencillo lograrlo. Nunca pensó que fuera tan fácil provocar la ira de Tanya.

-Edward Cullen, como me puedes hacer esto…-

-hacer que cosa Tanya…-con toda la calma y tranquilidad del mundo, le contestó Edward. De verdad que el tiempo estaba a su favor, quizás el proceso de quiebre tomaría menos tiempo de lo que había calculado… y todo gracias a las propias mujeres, quién lo diría.

-Son dos cosas que me tienen indignada Edward, pensé que lo nuestro era serio…-

-¿Qué?, acoso ahora no lo es…-

-¡Para de interrumpirme!-

-Yo no te he levantado el tono de mi voz, por lo tanto tu no lo hagas Tanya, tranquilízate y dime que es lo que te tiene tan mal para que tu exclusivamente te hayas levantado tan temprano y te aparezcas por acá.-

-como a veces te odio Edward, si no fueras un dios en la cama te juro que te hubiera dejado hace mucho…-

-No jures en vano Tanya…-

-Para de intervenir que esto es serio…-totalmente exacerbada Tanya le respondía. Se calmo un poco y continuo-¿Cómo le pudiste hacer eso a la pobre de Jess?, la dejaste sin trabajo, con lo que me había costado de ponerla en ese puesto, sabes lo que tuve que hacer?... claro pero no te importa, lo hago para reconfortarte, para que tu trabajo sea más llevadero para que tengamos más tiempo juntos, porque lo necesitamos, tenemos que solidificar esta relación Ed, tenemos…-

-Tanya, tenemos es mucha gente, y con lo de respecto a tu Jess, mira que no es de tu incumbencia, o sea para que entiendas de una vez por todas, porque parece que en Londres no entendiste, mi trabajo es mío, mi trabajo, mi problema- Edward estaba gozando aquello, con la cara de sorprendida de Tanya y sus gestos evidentes remarcando la propiedad de su trabajo, Edward la estaba tratando cual adolecente con sus berrinches- por lo tanto lo que hiciste con tu Jess, estuvo completamente erróneo. Tu misma te prestaste para haber hecho esas estupideces, que dices haber hecho. Y mi tiempo, de nuevo es mío y yo y solamente yo lo controlo. Entonces cual es el otro gran e importante problema que tienes…-

-¿Por qué no llegaste anoche a la casa?- le dijo Tanya tratando de recobrar la fuerza de rabia que poseía y a la vez tratando de cobrarle las intenciones de relación perdida que estaban adquiriendo.

-De nuevo Tanya, “a la casa” queda muy grande, es mi departamento, o sea mío. No es tuyo, no es tu territorio. No quiero repetírtelo, de verdad que pareces una cualquier adolescente haciendo berrinche por la nada.-

-Con qué es eso…-con voz temblorosa y menos chillona que antes Tanya le dijo-parezco una adolescente haciendo berrinche, son tus cosas, por eso no las puedo tocar, verdad, pero en donde quedo nuestra relación…-dijo tratando de seducirlo, pero en verdad era en vano, Edward estaba hecho un tempano de hielo.

-pensé que tomando la decisión de venirme solo desde Londres, para acá había sido suficiente..-en el tono más gélido que podría haberlo dicho, hasta el mismo se estaba sorprendiendo lo buen actor que estaba haciendo. Realmente no lo deseaba ser tan público ni tan evidente para que tu status y tu prestigio salieran intactos Tanya..-si como no, ni él se creía tal desfachatez-no me deberías haber seguido, pensé que con esa discusión en Londres había quedado todo claro.

-Nunca pensé que me harías esto Edward, pensé que eras perfecto, que los rumores no eran ciertos…-

-Haber primero soy humano, segundo, el que cometió errores acá, no soy yo precisamente, así que cuida tus palabras Tanya piénsalo muy bien antes de recriminarme, porqué acá ninguno de los dos es santo. Por lo cual también te recomiendo-acercándose muy peligrosamente, de forma totalmente intimidante- cuida tu tono y forma de hablarme, ojo con lo que dices, ya que los Volturi también están acá, y creo que a Heidi, verte acá haciendo como ama y señora, no le gustaría mucho que digamos, sobre todo si no desean incomodar a Félix o sí?.

Dejo totalmente sin respiración a Tanya, como mierda se había enterado de aquello…se estaba preguntando mentalmente Tanya.

-¿Cómo lo supiste?-casi inaudiblemente le preguntaba.

-Puedo ser muchas cosas Tanya, pero tonto jamás, creo que una vez te lo dije y te lo vuelvo a repetir, es la única cosa que te voy a repetir, con migo NADIE, juega, escuchaste te quedo claro, NADIE…y ah, de veras repíteselo también a Félix, creo que en el último año, has visto a mi primo más veces que yo mismo y eso que somos familia.- le dijo en un tono totalmente sarcástico y de humo negro Edward a Tanya y acechándose a la puerta de su oficina le dijo a modo de conclusión- será mejor que te retires, estás tentando a tu suerte quedarte más tiempo acá…-

Tanya tomando sus cosas, y con paso de eterna furia hacia Edward le dijo:

-Te arrepentirás…-

-No me amenaces, acuérdate que sin mi tú no eres nadie, o te tengo que recordar de donde te rescate, no verdad, por lo mismo, no jures ni amenaces en vano, puede que salgas más perjudicada-

Dicho esto, Tanya de verdad que se iba con la cola entre las patas, entre rabia, miedo, furia, temor, frustración, un sinfín de emociones pero interiormente solo tenía el deseo ferviente de dos cosas, primero de matar a Edward, quizás no literalmente, pero lo odiaba más que nunca, mientras que como segunda sensación era que este era solamente el comienzo de un tortuoso periodo, si estaba en el principio del fin.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Edward salió de su oficia luego que Tanya hubiera desaparecido dentro del ascensor, se dirigió raudamente a la oficina de Bella, la necesitaba habían pasado como 15 minutos no más, y la extrañaba a raudales, era como una droga para él, se comportaba como un completo adicto sin lógica alguna. Saludó cortésmente a Ángela y paso directamente a la oficina de Bella, cerrando cuidadosamente la puerta. Ella estaba reclinada sobre su notebook, con la cara o lo que se lograba ver de su cara, en suma concentración, profundamente involucrada en su trabajo, tan así que no sintió que alguien había entrado a la oficina.

Edward se dirigió sigilosamente a su escritorio, y por detrás del respaldo de la silla de Bella, se inclino, magistralmente sin realizar ningún ruido, ese hombre tenía grandes facultades, entre ellas ser totalmente sigiloso cuando se lo proponía.

-Eres el diamante más hermoso que alguna vez mis manos han podido tocar, y el chocolate mas irresistible que he podido deleitar en mi paladar.-le dijo susurrando en el oído de bella muy pero muy cerca, inclusive cada movimiento que sus labios realizaban en su modulación, estos tocaban sutilmente el oído de Bella.

Bella al escuchar la voz de Edward inmediatamente se giró y capturó sin chistar aquellos labio pecaminosos que la estaban volviendo cada segundo más loca, sacaron de en medio la silla, estorbaba. Las manos de ambos inmediatamente se pusieron a trabajar, las de Bella, acunaba posesivamente al rostro de Edward, mientras que las de él, se iban posicionando también muy posesivamente en torno al cuerpo de Bella, una estaba sujetando fuertemente la cabeza de la mujer mientras que la otra estaba en la cadera, procurando que esta zona no se separara ningún milímetro entre ambos cuerpos.

Se estaban devorando, pero la senzacion era entre alivio y pasión, alivio por parte de Bella, que Edward retornara tan prontamente, y pasión en Edward, quien reafirmaba cada segundo más su dominación sobre Bella. Queriendo a la vez hacerla consiente de la pertenencia mutua que poseían. Se pertenecían. Y ambos lo sabían.

Poco a poco se fueron moviendo, tenían que encontrar un lugar más cómodo, y eso que era todavía muy temprano para aquello, pero necesitaban algo en donde apoyarse, ya que las piernas de ambos estaban cediendo a la pasión. De repente las pantorrillas de Edward chocaron contra algo duro e inmediatamente se sentó, poniendo a Bella en horcajadas en su regazo, las piernas de Bella, rodeaban las caderas de Edward, quedando la resucitada humanidad de este en pleno contacto con el valle de placer de Bella. Mientras se seguían besando desenfrenadamente, la mano de Edward que estaba en la cadera de Bella, poco a poco fue bajando por la nalga de esta, y al mismo tiempo fue levantando la pollera del vestido que ocupaba. Mientras las bocas y lenguas de ambos no se daban tregua, la mano de Edward se posiciono en la zona intima de Bella.

Mientras ella subía sus manos para sujetarle el cabello, y al mismo tiempo en que Edward tocaba la zona más erógena de Bella, esta tiraba de los cabellos de Edward, haciendo a los dos gemir fuertemente. Separándose ambos rostros milimétricamente, trataron de recuperar la respiración, mientras los maestros dedos de Edward estaban acariciando la zona de Bella, quien por reacción natural y exclusivamente a él, empezó a mover su caderas, estimulando el movimiento de los dedos de Edward sobre la suave tela de su ropa interior y sin querer excitando aun más a la abultada zona del bajo vientre de Edward.

-Te necesito, estoy apunto de explotar…- le suplicaba Edward, pero en un tono completamente erótico y sexualmente incitante.

-¿Acá ahora, en el sillón?- le pregunto extrañada Bella, de verdad Edward lo quería hacer a esa hora de la mañana en el sillón de la oficina, increíble-Edward no podemos, alguien puede entrar, ya vamos amor, calma, respira te prometo parar de moverme pero por favor, saca tu mano de ahí, o si no va ser imposible encontrar lógica alguna.

-Pero, qué pasa si no quiero parar, no quiero sacar mi mano de allí, si quiero que pierdas todo rastro de lógica…amor mío.-le dijo desafiando Edward.

Quedando frente con frente y Bella apoyándose de los hombros de Edward, esta le dijo:

-Me encantaría hacer el amor acá en este mismo instante, lo necesito también, me cargó conocer el rostro de esa maniquí desabrida, pero hay que poner las cosas en frio porque alguien puede entrar, imagínate si entra tu tío Aro o tu papá, a ninguno de los dos Ángela les puede prohibir la entrada a esta oficina…-

Sacando dolorosamente la mano, Edward emitió un gesto de resignación, la mano la descansó en la cintura de Bella, mientras que la otra, sujeto el cuello de esta, con la intención de acercarla un poco más para el beso, entre despedida, lastima y resignación, pero sobre todo ese beso estaba dominado por el sentimiento de amor que ambos se tenían mutuamente. Edward estaba pidiendo permiso para entrar su lengua, cuando la puerta de la oficina de Bella se abre…

-Edward, como te fue con…-

-Mierda…-ambos llegaron al techo, como pudieron se despegaron, tratando de arreglar sus ropas, de a poco encararon a la nueva persona que había entrado a la oficina.

-Pero, que estaba pasando acá… Edward que significa esto…-

Bella no aguanto más entre la impresión y el nerviosismo, y se descalzó para correr al baño privado que tenía en la oficina y luego se encerró dentro de este, y cerca des escusado, empezó a vomitar. Que le pasaba, pues no estaba segura, pero el culpable de esta situación en gran medida era Edward. Ya que además de provocarle las más exitantes sensaciones, también era capaz de ponerla a punto de un ataque de nervios. De repente se escucho un golpeteo desde afuera, era alguien tocando la puerta, intentando abrirla, pero esta estaba trabada.

-Amor, que te pasa, sucedió algo, quieres que llame a la enfermería….-

Qué, que había pasado, pues de todo. Acaba de sepultar tu prometedora carrera por la desesperación irracional de ver a Edward con otra mujer, y que luego con su boca, venía a revolver una vez más su conciencia lógica, y que esta misma fuera su perdición.

-Edward déjala, es la impresión, debí haber tocado antes…-

-no, pero quiero saber si ella está bien, lo necesito saber..., Bella amor, me escuchas… que estupidez...!amor!, por favor respóndeme, me estas asustando, vamos…-

De verdad se le escuchaba desesperado, pero que estaba pasando, porque estaba más preocupado de ella y no de arreglar la situación allá afuera, aunque sea para salvarse su propio pellejo.

-Sí, Edward estoy bien, solo fue el susto, déjame tranquilizarme un poco y estaré bien, dame cinco minutos por favor…-

-Está bien, pero solo por favor destraba la puerta, me da miedo que te desmayes…-por Dios que estaba preocupado este hombre, pareciera que él se asusto más por ella que de que Carlisle, hubiera entrado de sopetón a la oficina mientras ellos, los tortolitos se aprestaban a tener una de las mejores fantasías de ambos, tener sexo en un sillón de cuero en un contexto público. Por dios, estaba bien que se hayan confesado cosas anoche, pero no para cumplirlas de inmediato. Qué pensaría Carlisle… ni siquiera se lo quería imaginar.

Destrabo la puerta pero se mantuvo cerrada, está bien se notaba que Edward la respetaba, pero el problema es que no se escuchaba ninguna conversación desde fuera, será que se habían ido… quizás. Poniendo su frente en el espejo con el afán de calmar sus desesperantes pensamientos, Bella se lavo las manos, aun recordando lo suave y sedoso del cabello de Edward, se mojó un poco la cara, tenía que tranquilizarse y enfrentar sus problemas. Pero como se enfrentaría a Carlisle, siendo como su padre, encontrándola en una de las peores posiciones que la podría haber encontrado, que debía hacer. Bueno se vería en la marcha, se armo de valor, y salió del baño, encontrando una escena que no se lo esperaría.

Edward de pie mirando hacia ella, con una cara de preocupación de muerte, mientras que Carlisle, apoyado en el escritorio de Bella, mirándolos perplejamente.

-Esto era lo que querías proteger sobre todo y cualquier cosa verdad hijo… está bien estas en todo tu derecho, pero solo debo preguntarte una cosa, como conozco a Bella, deseo saber si ella realmente te corresponde…-

Pero que estaba pasando acá… donde estaba el sermón, porque Edward la estaba abrazando y en su rostro estaba un semblante de completa preocupación.

-¿Por qué mejor no le preguntas tu papá?-le dijo Edward un poco molesto por el hecho de que Carlisle no le creyera, algo tan verídico que le estaba contando.

-Bella, no quiero atemorizarte, no quiero que pienses que corre un riesgo tu puesto en esta empresa si respondes o no la pregunta que te quiero hacer, quiero que hablamos como hablamos en casa, como si fuéramos padre e hija, es importante Bella, aquí la honestidad, ¿de acuerdo?- le dijo Carlisle.

-Si…- en un tono completamente nervioso.

-A ver, Edward te ha forzado o te ha seducido impropiamente…-

-¡Papá!-

-No Carlisle, por ningún motivo, al contrario, lo que estábamos haciendo con Edward es de mutuo consentimiento, además, yo no sería lo bastantemente tonta como para dejarme embaucar por un hombre, independiente que sea tu hijo o no.- le dijo seriamente Bella, manteniendo su perfil serio, como toda una profesional.

-Pero, no me entra… se conocieron recién hace 24 horas, y… precisamente no quiero pensar mal de ustedes, pero como…, chicos es impactante encontrarlos en esa situación y en esa posición.-les dijo Carlisle.

-En verdad Papá, con Bella nos reconocimos hace 24 horas…-

-Y además no es necesario explicarte en este minuto propicio para explicarte con lujos y detalles la situación en cómo nos conocimos.- le dijo Bella, con la intención de cambiar de tema, ambos estaban incómodos, la posición tensa de Edward al lado suyo y ella misma que no estaba cómoda. Carlisle noto esto, accediendo al cambio de tema, dijo:

-Está bien, pero esta conversación continuará. Ahora lo que me interesa discutir contigo Edward…-

-Lo que tengas que hablar conmigo, lo hacemos en frente de Bella, no le puedo ocultar nada, menos sobre ese tema papá, ella va a permanecer acá y necesita entender en que estoy metido.-le interrumpió Edward.

-Está bien Edward, solo quiero que me digas como te fue con Tanya, en que quedaste-le pregunto Carlisle.

-Depende del punto de vista que lo veas- dijo Edward sentándose nuevamente en aquel sillón-para un punto de vista me fue genial, para otro me fue mal.

-Y cual es de acuerdo al punto que nos interesa…-le seguía preguntando Carlisle.

-Me fue estupendamente, logré mi cometido, aunque no fue necesario sacar la caballería, solo con la presentación me bastó.-

-En verdad me dejaron colgada, ahora sí que no entiendo.-dijo totalmente descolocada Bella.

-Acaso no le has explicado lo que estás haciendo a Bella, Edward.-le pregunto inquisitivamente Carlisle.

-Anoche trate lo prometo, pero no pude, pero lo importante es que el primer dominó ya calló, en unos cuantos días tendremos a Félix, más cerca de lo que pensamos.-

-¿Félix?-preguntó Bella.

-Si, el hijo de Aro, mi primo, todavía no tienes la desdicha de conocerlo y ojala que no lo hagas todavía, amor, porque sería muy complicado, me gustaría tenerte en más conocimiento de lo que estoy haciendo antes de que conozcas a Félix Volturi.-le explico Edward a Bella, quien por primera vez, lo estaba viendo lo cansado que estaba en su mirada, quizás de verdad que la discusión con Tanya lo había agotado.

Sentándose al lado de él, y tocando una de sus mejillas, cuidadosamente le pregunto:

-Estás cansado…-

-No, no es eso, solo que pensar en que Félix, se pueda acercarte a ti me aterra, eres como una flor en el desierto, algo tan maravilloso en un mundo tan arisco y maldito que pensar en el hecho que puedas salir lastimada, me pone mal.-le respondió Edward en un tono tan intimo que incomodo por primera vez a Carlisle, era la primera vez que se incomodaba mirando alguna relación de sus hijos, definitivamente entre Bella y Edward había algo mucho más allá que alguna amistad con deseo, era un sentimiento mucho más profundo.

-Yo me puedo encargar de dilatar lo más posible el encuentro entre Bella y Félix, lo que me importa hijo es que tu no salgas lastimado, estas apostando mucho…-dijo Carlisle.

-Papá solo estoy como el mejor postor, ellos ya lo saben, lo que no saben es que ese mejor postor soy yo, todavía me piensan como un niño mimando y libertino que creyeron conocer en Londres.-le respondió Edward haciendo cuenta nuevamente de su espectacular capacidad de planificación.

-Bueno, si las cosas están así por lo tanto le voy a dar la buena nueva a tu madre, pero solo la primera parte, para la segunda quiero una situación más seria, en realidad todos querríamos una presentación más seria de Bella como tu novia-en ese momento Bella sitio un calor abrazador en su cara, si se había puesto como tomate. Todo está sucediendo muy rápido, y no estaba bien… nadie le había preguntado cómo se sentía con respecto a eso, en especial con su situación con Edward y lo que ocurriría hipotéticamente con Félix.

-No, esto está ocurriendo muy rápido, necesito tiempo…-dijo Bella saliendo de la oficina, en un gesto de plena ofuscación.

Edward inmediatamente se paro del sillón, y pretendió salir de la oficina pero no lo pudo hacer ya que Carlisle le sujeto el brazo, y le dijo:

-Hijo, ten prudencia, es verdad las cosas con Bella aparentemente van muy rápido, será mejor que te lo tomes con calma, acuérdate del daño colateral que le puedas provocar, y si resulta ser eso que me dijiste ayer, con mayor razón, cuídala como la flor del desierto que es, si es única como dices que es, trátala como tal, no la presiones, déjala respirar, que se acomode a tu ritmo, si es tu compañera, tu pareja, tu mitad, tu universo, o tu vida como ayer me dijiste, dale su espacio y deja que se acomode, ella viene de una situación agobiante hijo, ten en consideración aquello. Tómense el día libre ambos, no hay mucho que hacer al final, creo que los negocios por hoy no avanzaran, mucho que digamos. Además estamos recién empezando, anda ve a buscarla y sácala de acá antes que se tope con alguien.- diciendo esto Carlisle soltó a Edward, quien salió raudamente de la oficina y se fue al pasillo principal. Y ahí la vio, su ninfa, mirando hacia el parque, con una posición levemente encorvada, y con los brazos cruzados por delante.

Tocando levemente sus hombros le dijo al oído:

-Amor, lo siento de verdad, perdóname si te estoy presionando mucho, pero de verdad me asusta la idea de que alguien se te pueda acercar y hacer daño, no estoy tranquilo. Como dije despiertas en mi, cosas que jamás creí posibles.-le susurro Edward.

Bella levanto su vista y le dijo:

-todo está ocurriendo muy rápidamente, no sé cómo vamos a terminar, necesitamos decantar todas estas sensaciones, sentimientos, deseos, todo lo que pasa por nuestras cabezas, y si dices que vas a ser sincero conmigo, pues bien tomate el tiempo y explícame, porque estoy corriendo tanto peligro y me quieres proteger.- le demando Bella.

-Pues eso pretendo hacer, mi padre nos ha dado libre, nos va a cubrir, no hay muchas cosas que hacer, nos vamos cuando estés lista. Y te voy a llevar a un lugar en donde tú y yo podemos hablar tranquilamente-le dijo Edward mientras la iba abrazando cuidadosamente.

-A donde me vas a llevar…-le pregunto Bella.

-A mi casa, ese lugar es suficientemente seguro, casi nadie lo conoce, y no vamos a ser interrumpidos.-le dijo Edward.

-¿Casi?, acaso Tanya….-

-No, no amor, nunca, tu vas a ser la primera mujer que entre en mi casa y la conozcas, en realidad también va a ser tuya, pero no te quiero presionar, antes solo había entrado Esme, ella la decora.-le respondió Edward mientras acariciaba la cara de Bella, teniendo un efecto tranquilizador en el cuerpo de Bella.

-está bien, voy por nuestras cosas entonces…-

-Si yo te espero donde Ginna.-dijo Edward cuando Bella se alejaba del ventanal para dirigirse a su oficina.

Mientras Edward pensaba que verdaderamente Carlisle tenía razón, no podía darse la libertad de complicar sus cosas con Bella, ella era muy importante para su existencia, tenía que cuidarla y protegerla, pero a la vez darle su espacio. Si era complicada la situación pero quien dijo que la realidad era una cosa fácil que comprender, por eso una vez más se repetía bienvenida realidad.

lunes, 20 de julio de 2009

COBARDE... VAMOS ATREVETE


ESTA DEFINITIVAMENTE QUE SI... NO SE QUE PIENSAN???
Posted by Picasa

mmmm cobarde???

que dicen??? sirve o no para cobarde??? ahh???
feddback!!!!!!!!!!!!!!
Posted by Picasa

Cobarde_Capitulo 3

Vamos, Atrévete

Y entrando a la cafetería, y entrando a la fila para el almuerzo, Bella pregunta...

Entonces, si tienes tantos problemas tu relación con Tanya, porque no cortas por lo sano y terminas con ella, acaso necesitas más razones,… si ya me dijiste que hace tiempo no tenían una relación como tal, y presumiendo no te debes sentir lo necesariamente cómodo con ella como debe ser… y sobre todo que a tu familia, no le cae excepcionalmente bien… ¿Qué haces con ella entonces?

Mmm difícil de comprender… y justificar Bella, pero realmente todo se puede resumir a que soy un cobarde.

La cara de Bella lo decía todo, sus gestos entre sorpresa, incredulidad, espasmos, nada ni los años que le llevaría conocerlo, ni las experiencias que había vivido con él, se le abría ocurrido pensar sobre él como un cobarde, pero un perfecto cobarde.

-Pero Edward, Qué… Cómo… ¿Cómo así de cobarde Edward, que quieres decir con “cobarde”, no entiendo, Cómo puedes tú un cobarde?-le preguntó Bella como si fuera la mayor de las intrigas del mundo, con una profunda importancia vital, era increíble Edward Cullen, él, el dios griego, adonis británico cobarde… ¿quién lo diría no?

-Mmm Bella, la situación es complicada, cuando empecé mi relación con Tanya, yo no estaba muy bien que digamos, o sea no era lo que soy ahora, era un chiquillo, no pasaba de los 21 años, y Tanya era despampanante, ya en esa época era modelo, sus genes italianos ayudaban en gran medida, y yo en Londres, era le retornado, el nuevo juguete que volvía al hogar, chiche nuevo, juguete nuevo, como quieras, y yo siendo conocedor de mis encantos, me aproveche de la situación. Tanya poseía un status envidiable, y yo como no, tenía que hacerme de eco, estaba entrando a un mundo que si quería triunfar tenía que tener a todos a mis pies.-Edward se le estaba confesando, y Bella estaba totalmente sorprendida, es como si él estuviera haciendo un voto de confianza con ella, pero lo increíble era que no en menos de 10 horas se habían reconocido, con nombre y apellido, sabían que ahora iban a ser compañeros en el trabajo, pero, ¿por qué él estaba confiando en ella?

-A ver Edward, calma, no te confieses así de rápido que me mareas, si tú sabes qué, que tus herramientas van más allá de tu simple encanto sexual…-

-¿Simple encanto sexual?, así de simple categorizas a mis encantos Bella…-dijo Edward interrumpiéndola.

-Déjame continuar Edward, si lo categorizo de esa manera, es porque yo sé que tu posees otras herramientas mucho más efectivas que esa, para poder tener a todos a tus pies…, Edward, eres inteligente, eres un as en los negocios, fuiste el primero de tu generación, posees un apellido privilegiado, no creo que hayas llegado a Londres como el niñito de la beca solidaria o algo por el estilo, por lo cual no entiendo porque utilizaste a Tanya para crearte un status quo cuando lo podrías crear por ti mismo.-le dijo Bella de manera demandante por una comprensión, ya que ella por sí misma no podía entender lo que pasaba en la cabeza de Edward para hacer eso.

La cafetería estaba llena de funcionarios de la empresa, quienes se les quedaba la mirada pegada en la pareja, los rumores sí que corren rápido, pensaba Edward quien era consciente de las miradas que les dirigían, era raro ver como Bella no se inmutaba, acaso ella no tenía conciencia de que era un imán para hombres, con su actitud, con sus ojos, con ese cabello que parecía seda exportada de la misma china, y sobre todo aquel cuerpo pecaminoso, sentado frente a él, esperando una respuesta lógica sobre su actuar, pero verdaderamente no sabía porque sentía la confianza de confesarse son ella, de decirle todo, sin censura alguna. Se sentía como un atrevimiento pero sabía que no lo era, pero Bella despertaba en él las más diversas e inusitadas reacciones, como en ese momento, en plena cafetería saturada de gente, con varios pares de ojos observándolos, Bella con su cara de ángel del cielo, cual ninfa de los bosques, su ninfa, le estaba provocando la excitación más grande que haya tenido en un lugar público. Inclusive aún mayor que esa vez que entró a un club nocturno en Londres luego de una pelea con Tanya.

Donde nacían todos estos sentimientos que ella, simplemente ella le despertaban, era la primera mujer que lo hacía sentir tan vivo, eso es verdad, ni siquiera con su primera relación sexual se había sentido tan excitado y tan satisfecho como esa noche en el Caribe, ¿le pasaría lo mismo a ella?, y si fuera así, ¿también seria la primera vez?

-Si, Bella lo sé, se delo que soy capaz y de lo que le provoco a las personas, sobre todos a las de tu sexo y en especial lo que provoco en ti…-en ese instante una corriente eléctrica recorrió rápidamente el cuerpo de Bella, fue también en ese instante en que los pezones de Bella cobraron vida propia, se levantaron como cúspides del Everest, y todo en reacción al tono oscuro y grave, de por sí sexy, pero este hombre que de la noche a la mañana y le cambio el mundo, le removió el piso, y era necesario asumirlo la había iniciado en una sensación que antes nunca había sentido tan profundamente, aquella noche había sentido no una sino varias y repetidas veces los orgasmos más fuertes de su existencia, la pregunta era, ¿los podría repetir?, ¿lo podría volver a sentir tan vívidamente?

-Pero prefiero contarte esto en mi oficina,…no mejor en la tuya, en la mía se podría decir que tenemos una espía muy insinuadora, ja ja ja….-le interrumpió los pensamientos Edward.

-Mmm veo que conservas tu humor, por lo menos no piensas en mi como una entrometida, eso es bueno no?, Mmm porque ahora me siento tan observada?...-pregunto ilusamente Bella.

-Cariño es porque estamos siendo observados por el 67% de la cafetería, aproximadamente…-

-¡Huy!, que cálculos, Cullen, debe ser por tu presencia, que te apuesto que ningún otro Cullen viene en su hora de colación a este lugar tan mundano…-

-¡Oh! si tienes razón bella, pero no por lo que tú te imaginas, si no porque cada uno tienen una media naranja, y en vez de gastar el tiempo aquí sin poder desconectarse, optan por hacerse el tiempo y comer con sus parejas, es así de simple…-

-Ah! y porque tu no lo haces??...-

-Que almorzar con mi pareja o con mi media naranja?...-pregunto Edward haciéndose el inocente.

-Porque lo preguntas así Edward acaso en tu caso no se cumple la regla Cullen…-pregunto Bella en tono cómico.

-En parte se cumple, y en otra parte no, la parte que no se cumple es que no me gusta comer y decirle tiempo a una relación que nació muerta, y si la cumplo porque estoy comiendo con mi media naranja…-

Antes que Bella pudiera rebatir esa afirmación, fue interrumpida…

-Señor Cullen, pensé que usted no bajaba a estos lares, tan mundanos, para usted…pero como lo hizo, ¿los puedo acompañar?- pregunto inquisitivamente Jessica.

De inmediato Edward se para y sujeta la mano de Bella, parándola de la mesa también.

-Si quieres te puedes sentar tú, porque nosotros ya terminamos, aparte tenemos que hablar de unos puntos de la reunión, si nos disculpas Stanley.

Saliendo apresuradamente, Edward y Bella, se dirigieron al ascensor para subir a sus oficinas respectivas, luego de haber entrado al espacio reducido, el cerebro de Bella no descansa preguntándose muchas cosas a la vez, había muchas dudas, muchas preguntas que conquistar, y ojala que pronto se presentara la ocasión para responder estas incógnitas.

-¿Bella, puedo trabajar en tu oficina?-

Simple pregunta, simple respuesta, pensó Bella.

-No..-

-Pero…-

-No, no quiero prestarme a habladurías de parte de la boca de tu especial secretaria, sobre todo con las atribuciones que tú me acabas de explicar, por lo tanto no creo que se conveniente, además ya nos ha visto dos veces juntos y no me siento cómoda con eso.-le argumento Bella.

-Ok, de acuerdo aunque no me lo trago totalmente, tú y yo sabemos, que Stanley no abrirá su boca, porque la amenace y aparte, tiene las horas contadas dentro de esta oficina y empresa. No me gusta sentirme vigilado, sobre todo, por parte de Tanya.- le rebatió Edward.

-No te voy a confesar la primera razón del porque no puedes trabajar en mi oficina, as que confórmate con lo que te dije, Cullen.-

-Pero aunque sea ayúdame y préstame algunas horas a Ángela… por favor…-

-Mmm, lo pensaré…-poniendo cara de pensante cómico, Bella salió del ascensor y se dirigió a su oficina, mientras Edward la llamaba.

-A las 18:30, nos vamos Bella, acuérdate…-

-Pero quiero pasar a mi casa, por lo menos a cambiarme de ropa…-

-Bueno pasaremos…-

-Ok, pero me esperarás en el auto, ok Cullen?.-

-Bella, tienes una llamada en la línea 3, es de Canadá…-les dijo Ángela, descolocando completamente a Edward, quien estaba totalmente sorprendido por las pretensiones de distanciamiento que estaba realizando Bella, ¿por qué ahora ella quiere distanciarse de él?, ¿Qué había hecho que no se dio cuenta?

-Gracias, Ángela, de inmediato voy, nos vemos y suerte Cullen, ah y ten paciencia que la necesitarás…-

Porque ahora Edward tenía ganas de callarla con uno de sus besos …. Si de verdad estaba un poco molesto con las burlas de Bella, pero eran burlas totalmente adorables que no importaba que se estuviera burlando de él, eran las bromas de ella, que lo hacían reír.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Eran las 18:45, y Edward todavía no estaba listo, Bella estaba preocupada, trataba de comunicarse con el vía telefónica y le era imposible, obviamente que gracias a la presencia de Jessica, al cual cooperaba mucho. Ángela se había ido una hora antes, para ser el primer día de trabajo, fue liviano, claro Bella tenia estimaciones de que fuera de esta forma por lo menos toda la semana, todo estaba corriendo como estaba presupuestado, excepto aquello.

Ese aquello tenía, nombre y apellido, Edward Cullen, era evidente que no podía sacárselo de la cabeza, que fue lo que le hizo ese hombre para que ella estuviera como niñita adolecente sin ser capaz de controlar sus hormonas. Fácil ella misma se respondía sus interrogantes, pasión ardiente y primitiva, que podría derretir fácilmente a un tempano de hielo, inclusive si este era milenario, Edward Cullen era capaz de todo, inclusive de dejarla esperando 15 minutos.

En eso su Blackberry Strom vibra, era un mensaje de texto de un número desconocido que decía:

Urgente S.O.S.

Bella por lo que más quieras ven a mi oficina, ármate de una escusa potente y ¡SALVAME!

Estoy a punto de matar a Stanley, vamos cariño sino, no llegaremos a la comida con mi familia!

EC

De verdad que debía haber perdido la paciencia Edward, para que le haya mandando un mensaje, es que de verdad se tiene que estar sintiendo amenazado por su integridad física. Pero momento desde cuando Bella se siente que lo conoce de toda la vida, porque … bueno eso ahora no importaba, lo que si era de suma importancia era rescatar a Edward, por lo tanto se inicia la misión, rescatando al tempano de hielo Cullen, versión 1.0. Esto porque, fácil, ella creia que como estaban las cosas no iba a ser la primera vez en salvar a Edward de las garras de la espía de la oxigenada Delani. Bueno manos en acción.

Tomando sus pertenencias, Bella, se dirigió a la oficia de Edward, que en cuanto a las diferencias no eran muchas, o que si es que la vista desde la oficia de este, era mucho más bonita ya que tenia mirada hacia el parque central de la ciudad de chicago, mientras que su oficina solo a un traga luz del propio edificio, pero la oficina no podía ser perfecta, si le faltaban los sillones. Esos grandes de tres cuerpos, de cuero negro, acolchado, preciosos, más adelante Bella se los recomendaría.

-Señorita Stanley, todavía por acá.- dijo en tono de pregunta Bella entrando a la oficina de Edward.

-Bueno Señorita Swan, Ed…, perdón el Señor Cullen no me ha dicho que me retire todavía.-le respondió en mal tono Jessica, como queriendo insinuar de que no era debido que Bella se metiera en su trabajo. En donde hasta por ahí, Jessica tenía razón.

-Bueno pero tú, debes siempre sujetarte a los horarios que te da la empresa, no el Señor Cullen, si quieres cumplir horas extras, debes dirigirte al departamento de recursos humanos, por lo cual te recomiendo que te retires antes de que te topes con el señor frialdad y créeme que no tendrá misericordia en despedirte en este mismo instante.-le dijo con toda la autoridad que encontró en la rabia que le daba la mirada desquiciante y falta de respeto que le brindaba Jessica.

-Alice, si ya vamos, lo que pasa es que tuve un pequeño percance… si calma… si a Bella la llevo yo… no, no creo que sea necesario….. si genial… no esperen si en 20 minutos estamos allá…que no se…que no, yo no la había visto antes, Alice, ¡como se te ocurre! que te mentiría a ti hermanita no, bueno déjame cortar que ya salimos para allá, y ah dile al papá que necesito conversar con él con suma urgencia…, si yo también adiós.-era Edward, hablando por teléfono desde su oficina obviamente con un tono que se le notaba que estaba molesto con algo o con alguien.

-Vez te digo, hazme juicio, mejor será que salgas antes que se enfurezca más…-le dio la oportunidad Bella, pero Jessica con su cara de “ok, me estás hablando a mí…y tu quien te crees que eres”, no le daba crédito alguno a Bella, en eso la puerta del interior se abre y sale Cullen, con la chaqueta y la corbata en la mano. Su pelo cobrizo con destellos dorados, más desordenado que nunca, debió haber estado nervioso por algo, pensaba Bella, y sus ojos demostraban algo que le aportaba una rabia especial, distinta a la normal, pero que en realidad a ojos de Bella, era una nueva emoción que por primera vez veía en sus ojos.

-Y tu Stanley que haces todavía acá, si te dije que te fueras a las 17 30, acaso no me escuchaste antes, o es que de verdad no piensas, no te quedo claro lo que te dije con eso de echarte de este lugar… pues bien no metía, mañana date por enterada no te quiero ver más acá.- en un tono que erizaba los bellos más recónditos del cuerpo, te dejaba temblando entera pero de pavor, Jessica de verdad estaba conociendo el miedo y lo que significaba meterse en problemas con Edward Cullen. Era como meterse a la boca del lobo.

-Sí, Señor Cullen, no se preocupe ya me voy.-aún en su tono de cuasi sumisión, las miradas que le estaba dando a Bella, en cierto sentido eran preocupantes, ya que el odio presente era evidente, pero por otro lado no había mucho de qué preocuparse, pues acababa de ser despedida.

-¡Ah!, que bueno Bella que ya estás acá, como vez estamos sumamente atrazados , ¿vamos?..- le pregunto Edward en un tono evidentemente distinto al normal que ocupaba con Jessica.

Ya desde ese instante Bella se estaba preguntando si de verdad Edward no seria bipolar o algo por el estilo. Edward la tomo del brazo y haciéndola caminar hacia el ascensor, pulsando el botón de los estacionamientos se cerraban las puertas de este, y mientras que al otro lado estaba Jessica con una cara entre odio y aturdimiento por lo que acababa de ver, ¿Cómo era posible que Edward tocara a una mujer en público o por lo menos frente a una tercera persona?

Si, es verdad nuestro tempano de hielo Cullen se estaba derritiendo y la culpa de todo lo tenía Bella. Eso lo sabía claramente Edward, Bella tenia u efecto impactante que tenía que resguardase de ese si deseaba que los planes se llevaran a cabo, ya que ahora tenía que proteger a un nueva persona que nunca se imagino que volvería a encontrarse, si era a Bella, quizás si existía el destino y este estaba escrito en las estrellas.

-Bueno, ¿qQué le dijiste a Stanley?.-preguntaba un poco ido Edward.

-Eh, no este la verdad, solo le recordé algunas cosas de la mañana que le dijiste y bueno le viste su cara es evidente, que no esta cómoda con la situación y que yo además le caigo pésimo.-

-Ok, está bien en realidad con lo que me importa lo que piense….-

Ambos salieron del ascensor, y Bella no tenía idea a que auto tenía que dirigirse a si que siguió a Edward, y preguntándole se acercó.

-Estás seguro que me deseas llevar para la casa de tus padres y que lleguemos juntos, y luego me tendrás que ir a dejar a mi casa, conste.-

- Bella, no te preocupes, no te dejaría nunca al borde del camino, no es mi estilo.-

-Ese es el problema Cullen, ya no sé cuál es tu estilo, de verdad que me tienes intrigada, con tu actitud frívola y calculadora con el resto y mientras que con migo eres esquicito manjar a probar…-

-Así que ahora soy un suculento manjar.-dijo Edward interrumpiéndola.

-Oye tu momento, nunca dije que fueras suculento.-

-Quizás no con tu boca pero si con tus ojos, Bella, se como me devoras con la mirada.-

-Bueno ok, tengo hambre nos podemos ir ahora?.- preguntó exasperada Bella, ese hombre la sacaba de las casillas muy a menudo, eso era malo para su propio equilibrio emocional, un serio problema.

Ambos subieron al auto, era un Audi R8, espectacular para Chicago y para correr, era gusto de hombre y necesidad de hombre, no había que corroborarlo Edward Cullen era muy masculino, inclusive en sus juguetes de cuatro ruedas.

Ya en el camino Bella quería iniciar la conversación con respecto a Tanya, y el deseo real de Edward por iniciar esta relación muerta desde su nacimiento.

-Bueno Edward, antes de que lleguemos, quiero que me contestes una pregunta, ¿puede ser?.-

-Sí por supuesto, ¿Cuál es?-pregunto curioso Edward.

-Este, quiero saber sobre tu motivación real para estar con Tanya.-

-Una venganza.- simplemente le contestó eso Edward a Bella.

-Venganza de ¿qué?-

Edward conservo el silencio, simplemente la ignoró, Bella tenía que conformarse con esa simple respuesta, venganza. Ok, pero la pregunta era con respecto a que era la venganza.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Llegaron a la casa de los Cullen, Bella ya la conocía, solo que no la parte trasera, la cual correspondía en gran parte al jardín posterior y una bella terraza.

Pero aun así Bella estaba nerviosa, no sabía exactamente que era, pero no estaba tranquila, no era como las otra veces que iba de visita a la casa de los Cullen, era algo especial, era una presión focalizada en su garganta y en su estomago, era como cuando iba por primera vez a un lugar, quería que todo pasara rápido.

Edward, por unos segundos desvió la mirada del camino hacia el rostro de Bella, y vio reflejado en él toda la preocupación que estaba sintiendo en esos instantes, fue cuando Edward dirigió su mano, la que estaba en la palanca de cambios, y tomo la mano de Bella, desasiendo de paso el nudo que existía entre ambas manos, y en la que escogió le dio un suave apretón con el propósito de llamar su atención. Y lo consiguió.

-Oye, que yo sepa, ellos te conocen y demasiado bien, no te van a morder, sabes?- le dijo Edward tratando de calmarla.

-Si, lo sé pero no sé lo que me pasa, es como si estuviera haciendo algo que me va a sentenciar por el resto de la existencia, como si estuviera metiéndome en problemas.- le confesó Bella, en un tono que estaba muy cercano a la aprensión.

-A ver…-dijo Edward apartándose del camino.-¿como así, paso algo que no note?.-

-No, no ha pasado nada, pero estoy nerviosa, será quizás porque vengo contigo, por primera vez, como que recién estoy decantando todas las emociones del día de hoy , que para variar con tu compañía han sido demasiadas.-le dijo más tranquila Bella.

-Bueno, eso está mejor, en cuanto a lo de que vengas con migo no te preocupes, ellos lo saben, aparte piensan que es bueno en al mediada de que nos estamos conociendo, no sé si te he dicho, pero estar contigo me resulta tan natural, es como si nos conociéramos de toda la vida…-

-Sí a mí también me pasa lo mismo, raro no?.-

-Ja ja ja, somos un par de freakis…- diciendo esto, volvieron al camino, y entraron al camino privado de la residencia Cullen. Era majestuosa.

Estacionaron el auto, y se bajaron de este, no estaban ni siquiera en el primer escalón de la entrada, cuando un hombre gigante, se abalanzo contra Bella, la pobre tiro su bolso del susto.

-Bellie, Bells, hermosa te eché de menos, ¿Dónde te habías metido?, Rose me dijo que estabas de vacaciones, como estuvieron…, conociste a alguien, a quien debo hacerle picadillos por meterse con mi ángel de cristal ah?.-

-A mi hermano, a mi me deberías crucificar.-

-¡Hay! Emmett quítate, que me destruyes, hombre, cuidado que no puedo .rr..e..s..p..irar., hay que alivio, este estaba en el trabajo, si el Caribe estuvo fenomenal y no, no me metí con ningún desconocido, así que guarda tus ansias de combate bad boy…-le dijo respondió Bella, desasiéndose del abrazo marca Emmett, mientras que al mismo tiempo Edward miraba maravillado la relación que proyectaban Bella y Emmett, como una verdadera familia. Esto despertaba en él una serie de sensaciones tan agradables, despertando nuevamente en él el deseo de querer quedarse con su familia nuevamente. Esa sensación de pertenencia que había perdido hace tiempo…, de verdad Bella lo estaba volviendo a la vida.

-Bueno Alice, Rose y Mamá te están esperando adentro, aparte Jasper te quiere dar las gracias por todo,… ahora que era ese todo no lo sé y me quiero enterar conste.-le dijo Emmett

Bella entró a la casa, dejando en la puerta a los dos hermanos, que hace tiempo que no se encontraban, si mal no recordaba Edward, no veía a Emmett, desde la ceremonia civil de su matrimonio, ya que para la gran fiesta y ceremonia por la Iglesia, los compromisos de Londres no le habían dado respiro de escape, eso le significó una seria y densa discusión con sus padres, y lo que significaba la familia realmente y el error que estaba cometiendo por faltar a la ceremonia, era el primer matrimonio de la familia Cullen, pero era más importante aquello, si lograba estar en esa reunión, podría hacer todo lo necesario para que el plan funcionara, y finalmente, su familia estaría fuera de cualquier peligro, y ahora también Bella entraba al círculo.

-Hola, Emmett, también estoy feliz de verte, ¿Cómo ha sido el matrimonio?, ¿muy duro?.-

-No, Edward es más ha sido genial, ni te imaginas, rose y yo ya nos estamos proyectando para aumentar la familia Cullen y tu Edward, ¿Cómo estas con tu querida Tanya?.- pregunto inquisitivamente Emmett.

-Emmett mejor no te metas donde no te llaman, de acuerdo.-entrando a la casa- Yo sé que no les cae bien Tanya, y prefiero que en esta comida Tanya no se tema ni blanco de bromas o comentarios sarcásticos, no quiero que se nombre en esta casa, aunque sea solo por esta noche.-le dijo Edward en su clásico tono de frialdad que ocupaba en la oficina. Y este era consciente de que estaba haciendo, pero todo era por el bien de la familia, como le había enseñado Carlisle, era su función como hijo mayor también, verdad. Por lo mismo Edward había asumido esa responsabilidad, ya llegaría la oportunidad de hablarlo más profundamente con Carlisle.

Entraron a la casa y la cara de Edward era de una seriedad muy particular, hasta que escucho un sonido muy particular, una risa que despertaba en él una sensación de satisfacción y al mismo tiempo se sentía entero por primera vez, pero se sentía de nuevo esa aprensión, que sujeta a su misión o mejor dicho su preocupación, le venía esta beta cobarde, que tenía que el restringía todo actuar, y que era la responsable de que todavía acaba su relación con Tanya.

-Pero bienvenido hijo, por fin llegan, ¿qué les demoro?.-le pregunto Esme, apartándolo de esos pensamientos que lo atormentaban especialmente en esas situaciones familiares y también en la compañía de Bella, pero ¿Qué significaría eso?, acaso Bella de un instante a otro se había convertido en una de las mayores preocupaciones de su vida. En ese instante Edward dirigió su mirada esmeralda, hacia los ojos castaños de Bella, y lo que encontró allí le confirmó lo que estaba pensando, si Bella ahora era su mayor preocupación, verla ahí con la familia, era la imagen que le faltaba completar, y lo mejor de todo, era que no se veía extraña o rara, al contrario. Bella calzaba perfectamente en la foto, es como si hubiera nacido para ser parte de esa familia.

También se le vio a la cabeza los recuerdos recientes, recordándole lo bien que encajaban ambos, el uno con el otro, lo bien que se complementaban, lo perfectos que eran el uno para el otro. Sus pensamientos se estaban dirigiendo a una situación que él no quería reconocer, no por opción sino más bien por conveniencia, no estaba bien que reconociera que Bella, para él era, es e iba a ser lo más importante en su vida.

Cullen!, acaso te comieron la lengua los ratones o qué, vamos despabílate.-su ninfa le estaba gastando una broma bastante evidente. Pero nuevamente no lo molestaba, y eso que estaba frente a la familia, que sobre todo debía destacar la faceta fría de su personalidad, por el bien de la misma. Le daba lo mismo en realidad.

-No Bella, todavía no me comen la lengua las ratas. Papá es urgente hablar contigo, puede ser después de la cena, no te preocupes, pero me urge.-le solicito Edward.

-Es que no puedes dejar el trabajo en la oficina Edward, siempre te he visto así, siempre con la cabeza en el trabajo, que el informe, que Londres, que New York, que la próxima semana tienes que viajar a Alemania… basta Eddy, descansa, aprovecha que traje a tu hermano a Chicago, aunque sea por unas cuantas semanas, olvídate del trabajo y disfruta de la familia Eddy, de verdad.-

-Quien te mira y quien te ve Rose, la modelo mejor pagada según Forbes, dándome un sermón sobre el trabajo.-dijo acercándose a ella.-quien eres y que hiciste con la arisca de Rose.-

-¡Eddy!, vamos volvimos al humor raro claro… bueno basta que ya todos estamos un poco ansiosos y hambrientos, además le tenemos que dar la bienvenida a Bella a la familia.-dijo Alice, con el sutil tono de mandato y a la ve de simpatía que siempre la caracterizaba.

Esta la familia Cullen en pleno, dejando a tras las miradas de preocupación, de rencor, de ansiedad, de nerviosismo y también las de nostalgia, pasaron a comer. Fue una cena agradable, todos compartieron como si siempre desde un principio estuvieran conectados, siendo evidente el enlace familiar.

Conversaban de todo, y la confianza y la paz que se vive es memorable, pero Carlisle confirmo lo que sospechaba desde hace meses, su hijo, el que más se parecía a él le estaba ocultando y ahora que por fin estaba cerca de él, tendría la posibilidad de aclarar lo que estaba pasando, además la pobre de Esme, seguía sufriendo cada vez más, estar separada de Edward, era un sufrimiento que carcomía interiormente a Esme, tenía que acabar esa situación. Además tenía las sospechas de que Edward estaba metido en algo realmente grave o importante que le llevaba actuar como lo estaba haciendo.

Rose y Emmett contaban que su vida en Los Ángeles, que por razones de trabajo de ambos, se tuvieron que mudar. Emmett no pertenecía a la empresa de la familia, nunca le intereso integrarla, pero si los negocios, por eso puesto como un alto gerente de los LA LAKERS, no era de extrañarse, el escogía a los jugadores y veía a los principales auspiciadores de los mismos y del equipo en su conjunto. Mientras tanto Rose, era una de las modelos del momento, y su contrato con Victoria’s Secret, le obligaba a estar en Los Ángeles, al igual que su marido. Pero se veían bien, por lo menos esa era la apreciación de Bella, se veían felices a pesar de estar al otro lado del país, y estando lejos de su familia, pero estaban bien, se vean complementados. Y lo estaban.

Cuando llegaron al postre, ya estaban todos al día, y notablemente Edward estaba más relajado y se sentía realmente cómodo, fue cuando Esme le estaba entregando su postre cuando su Blackberry Storm, empezó a vibrar ya que la tenía en silencio, y la ignoró, se dijo que si era importante, tendrían que llamarlo a la casa o hacer más mérito, como decía Bella.

Terminaron, y todos, ayudaron a Esme a levantar la mesa y llevar las cosas al lavaba vajillas, y luego Bella salió al jardín. Entre la necesidad de distanciarse de Edward, ya que había quedado enfrente a él, y también la necesidad de fumarse un cigarro, la motivaban para salir al jardín. Bella no se dio cuenta pero Alice la siguió, ella tenía que corroborar las sospechas que le nacieron en la mañana y se aventuraron al verlos juntos y las miradas que se mandaban, y las bromas que se decían, eran para ella evidencia consistente que entre ellos había algo, o por lo menos había gato encerrado.

Bella se dirigió al columpio que había cerca del fondo del jardín que colindaba con un frondoso limite, que daba hacia una explanada, que según Bella recordaba era un club muy famoso y exclusivo de Chicago, pero la cercanía, era no tan así, más bien eran 30 minutos caminado hasta llegar a la cancha de golf más cercana. Que si la propiedad de los Cullen era privada y exclusiva, si lo era.

Bella se sentó en el columpio y encendiendo su cigarro, empezó a balancearse, estaba mirando si las estrellas se verían hoy, cuando Alice se sentó a su lado, cuando sintió su presencia, sonrió.

-No te puedes quedar con la duda, verdad. Tú y tu curiosidad te darán muchos problemas Alice, tienes que canalizar estos impulsos. Y saber respetar la privacidad de tus amigos y familia, hay cosas que mejor son no saberlas, y dejarlas allí en lo oscuro.-le dijo Bella en un tono que Alice ya conocía pero obviamente no iría a respetar, y también la resignación de Bella, que ya la conocía mucho, que tendría que sacarle la verdad.

-Algo paso en el Caribe, llegaste tan cambiada. Eras otra mujer, se te veía completa, satisfecha, como si hubieras vivido la experiencia de tu vida, como si hubiese conocido a alguien y te otorgara los placeres más increíbles del mundo.-

-Alice, no me obligues…-

-Y ese alguien era del sexo opuesto, obviamente, no creo que a estas alturas de tu vida pongas en duda tu sexualidad, o se te despierten arrebatos, en fin. Lo debiste conocer en el bar del hotel la penúltima noche, querías terminar esas idílicas vacaciones de la mejor manera, y la mejor forma era ir a ese bar.-el tono de Alice era completamente serio y seguro de lo que estaba diciendo, a Bella la estaba dejando muda, el nivel de aciertos era categórico. Bella nunca le dijo lo que había pasado esa noche, y menos le aseguraría hoy, sobre todo con la presencia de Edward allí también, tenía que protegerlo.

-Ese hombre,-continuo Alice-te debió haber descolocado completa, hipnotizados desde el primer segundo, cualquier otro hombre es escoria al lado suyo, inclusive ahora le debes fidelidad, esa noche te marcó por el resto de tu vida. Lo que hicieron a ambos los marcó. Te maleo, se adueño de tu persona, eres propiedad de él, exclusiva, y ¿sabes que es lo peor?, es que tú estuviste de acuerdo en todo, él tuvo el consentimiento para marcarte como suya y de nadie más. Él es el centro de TU universo. Y también creo que tú eres el centro del suyo.-sentencio categóricamente Alice.

-¿Cómo sabes que soy su centro del universo?-pregunto Bella, sintiendo que había atrapado a Alice.

-Por que él lo acaba de demostrar, te dejó entrar en lo más íntimo de él. Edward se convirtió en el centro de tu universo, y tú el centro de su universo. El te poseyó como nunca, te dio las sensaciones más increíbles que nunca más podrás sentir con otra persona, si es que lo haces. Y lo mejor de todo es que se te está mostrando en todas sus facetas, es honesto, no está ocultando absolutamente nada, y me da envidia porque es primera vez que lo hace y lo hace con mi mejor amiga. Quien llego a nuestras vidas hace tres años, que cada día que pasa nos maravilla cada vez más con su personalidad, pero yo sabía que debería haberte llevado a Londres antes conmigo. Así no estaríamos en esta situación tan complicada.-

-Alice, no crees que estás viendo mucha tele… te estas imaginando cosas que no son.-le dijo Bella tratando de despistarla o haciéndola por lo menos contraer la duda, aunque fuere pequeña.

-Bella, no nades contra la corriente, amiga no eres un salmón, los conozco a los dos, aparte ambas sabemos que tengo un beta de médium, aunque suene gracioso,-ambas se inclinaron entre si sonriéndose -así que lo que digo es verdad.-termino aseverando completamente Alice.

-En el Caribe me metí con tu hermano, hasta lo mas hondo de mi ser fue lo mejor que puede haber hecho como mujer, lo amé como nunca amé a un hombre, y sabes lo más loco de todo,-y en ese instante por una de sus mejillas corrió una solitaria lágrima-es que parece que me enamore del hombre equivocado, lo amo como nunca pensé amar a una persona, es un maldito, frívolo y calculista, maquiavélico en su actuar y negociar, pero a la vez es honesto, cordial, buen compañero, con una simpatía y humor muy especial. Es capaz de llevarte al nirvana tan solo con tocar tus labios, y sus ojos son una ventana del paraíso. Alice la cagué con ganas, me enamore de quien estaba prácticamente prohibido, dime como lo voy hacer ahora, aquí en el trabajo, como voy ahora a mirar a tu papá y a tu mamá. Soy una tonta.-

-Bella, no seas cobarde, tú no eres así, tu eres valiente, eres capaz de enfrentar a medio mundo por tus ideales, y creo que ahora el caso “i love Cullen” no se va a mantener al margen de ese actuar.-le dijo Alice, con el propósito de confortarla de cierta manera.

-Ja ja ja, que tienes y como lo haces, ojala yo tuviera las capacidades que tu posees para ver el futuro, el pasado, y arreglar el presente. Serias de gran ayuda para mí y Edward.-

-¿Ayuda en qué específicamente, compañera?-dijo llegando a los columpios Edward. De inmediato Bella limpio la solitaria lágrima y su senda que habían quedado en su mejilla.

-Y tú que no estabas hablando con el papá…que haces aquí…-

-Tú también Alice, vas a tomar esa actitud sarcástica y dura conmigo, por ser como soy, acaso.-

-No Edward, Alice, solo lo hace porque le extraño el que ya esturas listo.-

-Corazón, no sé si tienes o no reloj, pero ya son las 21 45, han estado acá afuera mucho tiempo.-

-Huy, Jasper me va a matar, hablamos mañana Bella, ok?-le pregunto Alice.

-Sí no te preocupes.-le respondió Bella, quien estaba encendiendo su ya tercer cigarrillo, no se había dado cuenta de que ya se había fumado el segundo.-

-¿Me darías uno?- le pregunto Edward.

-Si como no, toma.-

-Necesito pedirte un favor, Tanya me ha dejado alrededor de 20 llamadas perdidas, me estará esperando en mi cama, y créeme no quiero vomitar esta noche.-

-Mmm, que forma más extraña de pedirme si puedes dormir con migo, no lo sé Edward tienes que hacer merito.-

-Gracias Bella, el merito empezará en el auto te lo prometo. Además creo que ya es hora de irse no lo crees?-

-Si tienes razón, aparte hoy ha sido un día agotador.-

Edward y Bella, entraron a la casa, y se despidieron de todos, Rose y Emmett se hospedaban en la mansión de los Cullen por mientras. Y Alice y Jasper también se iban, Carlisle se acercó a Esme y le dijo:

-Tengo algo importante que decirte, aparte de que te amo, obviamente.-

-¿Qué paso?, Carlisle no me asustes.-

-Tiene que ver con Edward, ya sé en lo que estuvo en todo este tiempo, Esme tenemos a nuestro hijo de vuelta.-

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

El edificio de Bella estaba cerca de la casa de Edward, el departamento en sí era prácticamente nuevo, Bella lo había compartido con Alice, por un año, luego que ambas salieron de la universidad, pronto cumpliría el segundo año en él, habían pasado muchas cosas juntas, ella y Alice, y de verdad que se le echaba de menos, sus ruidos, su presencia, sus berrinches, era muy grande el departamento para ella sola, era muy silencioso.

-Bella, ¿Dónde estaciono?-le pregunto Edward, dándose cuenta Bella, que habían llegado en tiempo record a su departamento.

-En mi estacionamiento, donde debería estar mi auto-se estacionaron, y bajaron del auto, en eso Edward baja un bolso de mano de la maleta del auto- Y eso Edward…-le pregunta Bella.

-Es mi muda de ropa, hoy paso la noche en tu departamento.-le responde Edward, mientras ambos se dirigían al ascensor, que ya los estaba esperando.

-Pero si no has hecho mérito, como te voy a dejar dormir así como así, en mi casa. Aparte suena muy tentativo verte sufrir un poco de la mano de tu querida Tanya, seria genial ver tu cara de desesperación mañana en la mañana. -respondió en tono risueño Bella.

Entrando al ascensor Edward arrinconó bruscamente a Belle, y acercando su rostro peligrosamente al rostro de ella le dijo:

-Nunca es demasiado tarde para empezar, por lo mismo se tu pero yo no tengo ningún problema.-dijo Edward murmurándole sobre sus labios, ambos alientos se mezclaba entre sí, y en ese instante Bella perdió todo rasgo de lógica en su mente, Edward de nuevo con esa mirada penetradora, que la hipnotizaba.

La mano que estaba desocupada, se posiciono en el cuello femenino, acariciándolo a un ritmo muy relajante entre su pulgar y la piel de Bella se sentía una corriente que llegaba a cada termino nervioso, la respiración de Bella se hizo inmediatamente irregular, mientras que la respiración de Edward era de pura ansiedad, la cual correspondía al deseo de volver a tocar esos labios carnosos llenos de ese sabor esquicito, era como probar su droga, la necesitaba, la conversación con su padre lo dejo muy complicado y su única vía de escape era con Bella.

Las manos de Bella se dirigieron a la altura de la cintura de Edward, agarrándose de la chaqueta de este, se posiciono lista para el encaje perfecto de ambos cuerpos, los cuales estaban funcionando sin mandato alguno, es como si tuvieran vida propia, y ambos hubieran decido unirse con una fuerza irracional, semejante a la atracción de los imanes. Lo primero que colisiono fueron sus frentes, los ojos de ambos perdidos en entre sí, Edward volvió a acariciar el cuello de Bella, subiendo un poco más su mano que ahora estaba justo debajo de la quijada de Bella, muy cerca de su oreja, y los dedos de este entre los sedosos cabellos de Bella. Bella ya tenía la vista nublada, si no besaba pronto a Edward, iba a desfallecer, las corrientes que su cuerpo emitía eran casi insostenibles. Él reclinándose sutilmente tocó los labios de Bella con sus labios, para que en el segundo siguiente se distanciara nuevamente. Ambos se miraron de nuevo, sabiendo que lo que se les venía iba a ser una batalla como aquellas, sin control, estaban en un lugar seguro, nadie los iba a reconocer, era como aquella noche en el Caribe.

Ambos aspiraron una gran bocanada de aire, que contenía las esencias de ambos, cerrando sus ojos, sus labios colisionaron nuevamente, ambos besándose con una devoción digna de ser retratada en cualquier cuadro amoroso, era una declaración contenida, tocándose una y otra vez, estirando sus propios labios para darse mutuamente esa declaración, en secreto, en silencio, algo que ya era inevitable.

Bella para no caerse, ya que sus piernas no le respondían, las posiciono entre las de Edward, dejándolas entremedio, sus caderas nuevamente se tocaban abierta e íntimamente, mientras las manos de Bella, por fin abrazaron la cintura de Edward, de una manera muy particular como si lo estuviera reclamándolo como propio. Mientras que Edward, aceptando gustosamente esta nueva posición con Bella, y gustoso de sentir esas caderas que lo iban a condenar al infierno, apretó el agarre de la cabeza de su ninfa, dando a su vez una señal de profundización del beso. Y valla que lo fue, la legua de Edward no tuvo piedad, entro una y otra vez a la boca de Bella, esta vez proclamándola como propia, en plena exclusividad. Los mensajes sublimes en ese beso, era millones y ambos lo estaban sintiendo, a partir de ese minuto las cosas no serian como antes, todo cambio. Ese beso era la confirmación de las sospechas de ambos, lo inevitable era ya presente dentro de sus vidas.

El timbre que avisaba que llegaron al piso del destino sonó, y Bella con tremenda dificultad despegó su boca de la de Edward, y dándose cuenta recién, que estaban en su piso, recogió del suelo, su bolso, claro que esa acción significo que tuvo que arrastrarse entre la pared del ascensor y el ahora excitadísimo cuerpo de Edward. Sacando sus llaves, empujo con cautela el cuerpo duro del hombre, y ambos salieron del ascensor, el problema era que Bella estaba un poco, en realidad demasiado desorientada como para recordar cuál era la dirección correcta para su puerta.

-¿Cuál es el numero de tu departamento?-pregunto en una voz muy grave Edward

-El 1507…

-Este es, dame la llave casi no puedes caminar.

-Ves lo que provocas desconsiderado, y así pretendes que te deje dormir en mi casa?-

-Si, pero pretendo dormir contigo, en tu cama, entre tus sabanas, y tu desnuda…-

-Ed…wa..rd-

-¿Qué?-

-No sigas ya has hecho suficiente mérito, ahora solo restríngete a abrir esa condenada puerta, que ya no aguanto más-

-A sus órdenes mi princesa.-contestó en tono chistoso Edward.

Ambos entraron, y de inmediato sus cuerpos se unieron nuevamente en una batalla campal de pasión, el bolso de Edward chocó con el piso, al igual que el bolso y los tacos de Bella, los sacos de ambos cayeron el sofá de cuerno mullido negro del living de Bella. Luego las manos de Edward subieron sutilmente la falda del vestido de Bella, para que después estas subieran hasta sus nalgas y le dieran un sube pero contundente apretón, para bajar luego lánguidamente por sus muslos y separarlos suavemente, para luego alzarlos, para que estos abrazaran su cintura. El cuerpo de Bella ahora quedaba a su misma altura.

-Hacia dónde está tu cama…-

-La puerta del fondo, creo que esta todo abierto-

Y lo estaba, pero a pesar de la oscuridad, Edward no perdió el paso y llevo a ambos cuerpos al cuarto de Bella. El cual estaba con un poco más de iluminación debido a las luces que venían del exterior, fue fácil entonces encontrar la cama. Edward la coloco en la cama, por el borde final de esta, mientras se sacaba sus zapatos como podía, fue subiendo las manos por las curvas de Bella, hasta llegar al broche del cierre del vestido de Bella, bajándoselo con sutileza, dejo a la vista su sostén Victoria’s Secret, el cual era muy sexy, negro con encajes, sin saberlo desde ese minuto ese era el modelo favorito de Edward, o sea el regalo recurrente para Bella, ya que sus senos no se podrían ver más apetitosos dentro de esas fundas de encaje, y sobre todo su delicioso pezón como recordaba, el cual ahora estaba en medio de una bellas flores estilo neoclásico, si definitivamente un majar digno de los dioses, un manjar digno para él.

Mientras las manos de Bella trabajaban en la camisa de Edward, que por arte de magia salió de los pantalones de este y le estaba abriendo hacia la visión más perfecta que pueda tener una mujer, el toroso de su propio, particular y exclusivo adonis sólo para ella.

El vestido abandono el cuerpo de Bella, para ser dejado en el piso, al igual que la camisa de Edward, para que ahora fueran los pantalones de Edward, el objetivo más importante para sacar. Edward se estaba desasiendo de las medias de Bella, cuando suspendió por unos instantes la misión de Bella, para sacar del bolsillo de su pantalón los condones.

-En que instante pusiste los condones en tu bolsillo?-

-Cuando te estabas despidiendo de mis padres, saque algunos que tenía en el bolso.-

-Qué acaso siempre llevas ese bolso contigo, y lleno de condones por tu hiper sexualidad.- con un dejo de celos le recrimino Bella.

-No, para que sepas, ese bolso, es de secundaria, mañana te puedes fijar y te darás cuenta que dice el nombre de mi escuela, y está lleno de ropa que había en casa de mis padres, o sea ropa muy informal, que no quiero pensar que como le haremos mañana y con respecto a los condones, se los saque a Carlisle, que supongo que como hijo bueno que soy no se molestara.-

-De veras, Edward el niño ejemplo en todo.-

-Cállate y sigue bajándome los pantalones, que es lo mejor que has hecho en los últimos minutos.-

-Acaso besarte no ha sido lo bastantemente bueno.-

-No besarme ha sido solo el comienzo de tu fin.-

Esa fue la declaración de guerra que les faltaba, los pantalones cayeron inmediatamente al suelo, mientras Bella alcanzaba la altura de las almohadas en la cama, y Edward se cercenaba contra ella, como el más feroz depredador, el conjunto de su mirada brillante y su pelo indomable, con lo duro de su cuerpo, era una amenaza más que valida, para la vida de Bella, que corría peligro absoluto.

Con el cuidado de que el peso de Edward no aplastara a Bella, se posicionaron uno encima del otro, las manos de Edward viajaron al broche del sostén de Bella, liberando de la hermosa prisión a los llenos y bellos senos de Bella, los cuales eran un espectáculo de la naturaleza exclusivo para Edward. Ya que Bella era solamente suya y de nadie más, si era verdad era un maldito egoísta.

Las manos de Bella, no podían creer lo que estaban tocando, por fin estaba tocando nuevamente a su propio dios griego, al que pensó que nunca iba a tocar nuevamente, era él, vivo y real, en su cama a punto de quedar desnudo y dispuesto a cabalgarla una vez más, para llevarla otra vez aquel lugar en donde ella se sentía realmente mujer, a ese nirvana de pasión y lujuria, de desenfreno y de placer, en donde solo cabía entre ellos la palabra amor.

Las manos de Bella siguieron bajando hasta alcanzar las nalgas de Edward, les dio un apretón lleno de deseo, para luego pasar debajo de estas, y tocar su suave piel, si que era suave, como la de un niño pequeño, tierna y exquisita, que en el cuerpo de Edward solo era sinónimo de pecado. Las manos de Bella se dirigieron a los costados de la cadera de Edward pata bajar el calzoncillo de este, lo cual fue un poco dificultoso, por la considerable y increíblemente exitada gran humanidad de Edward. Quedando esa grandiosa arma de pasión libre, Bella solo se pudo regocijar al sentirla en contra de sus caderas, haciéndolas mover un poco más, tentando al control de Edward, una vez más.

-Eres la perfecta reencarnación de la tentación, y mi irremisible perdición, estás hecha para mí, justo a la medida, eres mi propia adicción…-le susurraba Edward en el oído de Bella, en el tono de aquella noche, en que los dos varias veces perdieron la conciencia.

-Y tú, la mía Edward, eres el único que puede hacerme alcanzar el cielo…-

Las manos de Edward por fin bajaron hacia los calzones de Bella, por fin había llegado nuevamente hacia su templo del placer[1], en donde él también podía alcanzar el cielo, casi de inmediato. Desde su mejilla fue bajando mediante una senda de besos, que paso por el cuello, luego por su clavícula, llegando a su pecho, rodeando su seno y coronando su pezón con un beso con una pequeña succión que hizo ver a Bella, unas pequeñas estrellas del universo, siguió bajando por el mismo lado hacia su vientre, mientras que sus manos se apoderaban de los muslos de Bella, apartándolos entre si de apoco. Las manos de Bella se habían reencontrado con su lugar favorito, el cabello de Edward, recordándolo exactamente como era, suave como una seda e indomable como una bestia.

Mientras Edward iba tentando su suerte cada vez más en la medida que iba bajando y dirigiéndose hacia ese pecaminoso centro del placer, le decía a Bella en ese especial tono sexy:

-Ábrete para mi, ninfa…-

-Siempre, Apolo, siempre estaré abierta para ti…-

Las palabras sobraban, las miradas lo decían absolutamente todo, estaban los dos listos, Bella con una de sus manos, que abandono su paraíso capilar, alcanzo uno de los condones que había quedado por ahí, lo saco de su envoltorio, y separándose lo justo y necesario de Edward, le coloco el condón en su dura, alzada, potente y gran humanidad, de paso excitándolo aun más por el hecho que una de las manos de su ángel lo estaba tocando de aquella forma, libre y desconsiderada con su auto control. Bella se mordía pícaramente su labio inferior mientras terminaba la acción, abriendo las piernas con el objetivo que él se posicionara perfectamente en el espacio que estaba creando solo para él. Mientras tanto Edward, subía sus manos nuevamente para ponerlas alrededor del rosto de Bella, y besándola tiernamente le dijo:

-Siempre serás mía, y yo seré tuyo hasta la eternidad, no hay vuelta atrás después de esta noche, nos pertenecemos, nos uno, y no tendré miedo de demostrárselo a nadie, si tú me correspondes…-mientras tanto la punta del miembro amenazaba la entrada de Bella, haciéndola esforzarme aun más en sus pensamientos, sobre todo luego de tales confesiones que realmente le quitaban la respiración, aun mas que el propio contacto físico que estaban teniendo.

-por siempre y para siempre, yo tampoco temeré ante el reconocimiento de ser tuya y tu ser absolutamente mío, eres por quien respiro, eres quien ha cambiado el significado de mi existencia de la noche a la mañana, y por eso mismo y más te correspondo…-

En ese instante sin pensarlo Edward la embistió lo más profundo que pudo y alcanzó, casi tocando el tope de su interior, haciendo a Bella lanzar un profundo y animalístico gemido, y de paso perdiendo lo que le quedaba de respiración.

Edward estaba en el paraíso, Bella le correspondía, aunque exactamente no sabía qué cosa, pero no importaba ahora la pertenencia era mutua, como también el sentimiento y la excitación, nada ni nadie los iba a separar. El método de cómo llevar a cabo eso lo pensaría mañana, ahora lo importante era ella y lo que estaban haciendo ahora, si ya había dejado de ser sexo del deseo, ahora era amor del eterno.

Bella movió sus caderas, con el propósito de incentivar al hombre que tenia encima, despertarlo del trance de la excitación y que empezara la danza del amor, alzando sus piernas y rodeando la cintura de Edward, lo apretó y este reacciono, empezó su cabalgata, sus embestidas, sus dentro y afuera, a un ritmo increíble, apoyado desde sus flexionados pies, y sus manos aferradas a borde superior del colchón creaba el impulso que ayudaba a sus caderas a completar el movimiento iniciado por las caderas de Bella. No saben cuantos minutos u horas fueron, pero cuando alcanzaron su propio nirvana, aquel propio de ambos que los dos compartían, sus cuerpos estaban cubiertos de un sudor que semejaba a las más preciosas pieles incrustadas de los más bellos diamantes.

El orgasmo los botó, Edward alcanzo aterrizar al constado de Bella, impidiendo que su peso muerto lograra asfixiarla, mientras ambos buscaban encontrar la respiración nuevamente. Edward se dio vuelta, y arrastrando a Bella a su costado, la abrazó de manera muy dominante y protectora. Mientras que Bella, se posicionaba mezclando sus piernas con las de Edward y a la vez abrazándolo por la cintura, descansaba su cabeza en el espacio del cuello y la clavícula. Luego de haber recuperado su respiración Edward le dijo a Bella:

-Esto cambia las cosas, ahora si que estamos metidos en un rollo más o menos importante, pero lo que te dije anteriormente es verdad, mañana te aclarare todas tus dudas, pero necesito saber de verdad si confías en mi.-mientras le acariciaba la cadera con una mano y con la otra jugaba con un mechón de su enredado cabello.

-Si que las cambia, nunca me hubiera imaginado que esto seguiría siendo así de potente, pensé que habría sido por culpa del alcohol, pero no fue así, fue nuestra propia energía que nos conduce a esto, que de paso es realmente adictivo. Y no te preocupes, Edward ahora eres la persona más importante en mi vida desde este instante-y de la mía también…-y por lo mismo confió en ti por y para siempre.

-Gracias por atreverte…-le dijo Edward en un tono sincero, lleno de amor y agradecimiento.

-Gracias por no ser un cobarde…-le respondió Bella, con un tono lleno de adoración, acompañado de su mirada llena de amor.



[1] Perdón por la alusión liss, pero me encanta esta metáfora……